«Porque todo pasa, pero el sol queda flotando como una mota de sol bajo un sol que también canta»

Lautaro Rivara edifica un discurso poético notable de solidaridad y empatía con Haití y su dolorosa historia, sin caer en el panfleto fácil, argumentado desde el amor y la fuerza de la cultura africana.
— Del acta del jurado del Festival Internacional de Poesía Mahmoud Darwish
Rivara vivió en Haití, recorrió su geografía entre montañosa, costera y desértica, sus angulosos ríos y, sobre todo, conoció a su gente y varias de las tantas historias por contar que palpitan tierra adentro.
Aquí, el autor se desprende de sí mismo para servir de canal entre tiempos, tierras y voces, pero en ese tránsito se transforma y compone una cantata donde el yo poético logra multiplicarse sin perder identidad, gana polifonía y se reconstituye.
Estamos ante un poemario bilingüe que conjuga la elegía del poeta que se revuelve en su soledad con los cantos colectivos de un país que rebosa vida, historias, susurros y gritos de guerra. El creole, la espiritualidad vudú, la igualdad de quienes luchan y la piel como estandarte y dignidad proyectada al horizonte, hacen de estos versos un manifiesto de comunión nuestroamericana.
— Del prólogo de Giordana García Sojo
