«En Argentina hubo indigenistas porque hubo y hay indios, y sus desarrollos, sus contradicciones, sus exabruptos y sus parquedades, sólo pueden entenderse en diálogo con la propia historia y la propia agencia de las poblaciones indígenas. Sin asumir esta realidad, felizmente sobreviviente a las arrasadoras pulsiones genocidas de las etnoclases dominantes, y a la compulsión del capital por «despejar el espacio» para la acumulación primitiva, no podrá desarrollarse un auténtico pensamiento nacional, situado y autónomo.»

— Del las Conclusiones

En esta tesis partimos de definir a Rojas como un indigenista; opción metodológica, ni obvia ni forzosa, que pocos han tomado a la hora de analizar ciertos aspectos de su “filosofía de la alteridad”, y que nadie ha integrado en el estudio de su “filosofía de la nacionalidad”. Para eso partimos de sus antecedentes inmediatos en este campo indigenista en particular, eludiendo la tentación (frecuente y escasamente operativa) de situarlo como una voz anticipada y excluyente en un terreno en el que, pese a su marginalidad relativa, se emplaza dentro de una cierta genealogía.

Sin embargo, estos antecedentes no dejan de ser escuetos, mientras que pocos fueron reconocidos para la época en que Rojas empieza a desandar su propio itinerario. La pregunta que se impone es entonces: ¿por qué se revela tan débil, tan poco audible y tan marginal el discurso indigenista y filo-indigenista, al menos el que antecede a Rojas?

Sin embargo, una “tradición ausente” no es una “tradición inexistente”. Como los indígenas tras la conquista, los indigenistas siguen estando allí, aunque las élites intelectuales reparen o no en ellos, o aunque sus teorías resulten pintorescas, censurables o risibles para sus contemporáneos. Por eso creemos que el velo de la ausencia de indígenas e indigenistas debe descorrerse a la vez. Hipotetizamos, a partir de la bibliografía que relevamos, que los primeros discursos de lo autóctono y las primeras reivindicaciones proto-indigenistas en la Revolución de Mayo, son incomprensibles sin la emergencia de la cuestión indígena, viva y acuciante, recortada tras el telón de las guerras de independencia, desde Manuel Belgrano y Juan José Castelli, hasta José de San Martín y José Artigas.

De ser así, los indigenistas posteriores, Rojas entre ellos (simultáneos a las políticas de reclasificación, invisibilización, ciudadanización y territorialización que ya vimos), tampoco pueden ser comprendidos si no es bajo el reflujo demográfico y bajo la derrota militar de los pueblos indígenas, subsumidos coactivamente en las estructuras estatales tras las campañas militares al Chaco, la Pampa y la Patagonia; guiados por el sino de una nacionalización compulsiva definida en términos territoriales, que necesita gestionar, de manera ideológica, los residuos de la alteridad reclasificada. Más allá de la oscilación de los indigenistas argentinos, entre la cercanía empírica y la lejana abstracción respecto de las poblaciones indígenas, este despegue, este desacople, nunca ha sido total, ni podría serlo tampoco, como veremos al mapear las transformaciones del indigenismo de Rojas, desde posiciones “indianistas” hasta otras incipientes posturas asimilacionistas.

Por eso, nunca dejaremos de situar a nuestro intelectual como parte de una serie de indagaciones que salpican, de manera discontinua, toda nuestra historia nacional, presuponiendo la existencia de una genealogía indigenista/nativista en nuestro país. Pero si antes nos referimos al indigenismo como una “matriz de pensamiento” latinoamericana y caribeña, queremos reflexionar también en torno al indigenismo argentino como una auténtica matriz de pensamiento nacional. Por otro lado, debemos decir que el indigenismo no fue una corriente incontaminada ni configuró un pensamiento insular. Quizás su propia debilidad relativa explique su tendencia a ligarse, de manera alternativa, a diferentes matrices de pensamiento: al positivismo racialista, al liberalismo ilustrado, al romanticismo nacionalista; pero también, después de Rojas, al federalismo radical, al marxismo latinoamericano, al indoamericanismo, al peronismo, etcétera.