
La ejecución de un periodista y una activista feminista conmueven a la sociedad haitiana, sumergida en una espiral de violencia política y criminalidad hasta ahora desconocidas. Con combatientes invisibles enfrentados a un pueblo pacífico y desarmado, la nación caribeña vive una guerra no declarada.

El Consejo Electoral Provisorio de Haití presentó una nueva fecha para la celebración del referéndum constitucional propuesto por el presidente de facto Jovenel Moïse. Previsto originalmente para este 29 de junio, y aplazado por razones sanitarias y de otra índole, éste tendrá lugar finalmente el 26 de septiembre, el mismo día previsto para la celebración de las elecciones legislativas y presidenciales.

Haití vive, desde hace tres años, un espiral ascendente y aparentemente incontrolable de inseguridad, asociado a la existencia de más de 77 grupos delincuenciales armados, según datos de la Comisión Nacional de Desarme, Desmantelamiento y Reinserción.

¿Alcanza a explicar algo el repetido latiguillo de que “Haití es el país más pobre del hemisferio occidental”? ¿Se trata de un país pobre o empobrecido? ¿O tal vez insospechadamente rico? ¿Ningún interés tienen en el país sus desinteresados amigos de Occidente? ¿A qué se debe entonces el celo con que parecen abocarse a la “cosa haitiana” los Estados Unidos y los países europeos?
Escritos e intervenciones de Lautaro Rivara sobre actualidad, política, geopolítica, historia, pensamiento y cultura